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Historia
En el año 1821 el Brigadier Manuel Rodrigues
Jordão compró una gleba de tierras en la legendaria
sesmaria del Morro Azul, perteneciente a los hermanos Galvão
de França y a Manuel de Barros Ferraz.
En 1854, su hijo, el Barón de São João de Rio
Claro, fundó la hacienda Santa Gertrudes en esta gleba.
El nombre de Santa Gertrudes fue elegido por el Barón en
homenaje a la memoria de su madre, D. Gertrudes Galvão de
Moura Lacerda.
Después de la muerte del Barón, su mujer y viuda Baronesa
D. Maria Hipólita dos Santos se casó, en 1873, con
el marqués de Três Rios, quien pasó a ser el
segundo propietario de la hacienda. Por iniciativa del marqués,
se tendieron vías para que el tren llegara hasta la hacienda,
lo que llevó gran progreso y desarrollo a la región.
El marqués y su mujer fallecieron sin dejar descendientes,
entonces la hacienda fue heredada por D. Antônia dos Santos
Silva Prates, hermana de la marquesa de Três Rios y esposa
del Conde de Prates. Fue exactamente en esta época y por
iniciativa del Conde, hombre influyente y gran emprendedor, que
la hacienda llegó a su mayor apogeo. Entre 1890 y 1910, el
Conde construyó una de las mayores y más desarrolladas
estructuras de plantación, beneficio y comercialización
del café, lo que implicaba contar con carpintería,
herrería, semillero, granero de café, máquinas
para secar café, almacenes, maderera, escuela, cine, carreterías,
corrales, represas, acueductos, iglesia, miradores, usina a vapor
para proveer energía eléctrica además de acuñar
su propia moneda.
Todas estas estructuras fueron preservadas. Son más de veintidós
mil metros cuadrados de construcciones armoniosas, creadas por el
buen gusto de un arquitecto francés que, hace más
de un siglo, seguía las reglas académicas de un plan
maestro.
En las primeras décadas del siglo XX, la hacienda era considerada
modelo y por eso era visitada por personas ilustres que llegaban
de San Pablo en tren y eran recibidas en la estación de la
Villa -antes llamada Gramado y hoy Santa Gertrudes-, por el Conde
de Prates y sus carruajes siempre relucientes e impecables.
Atractivos
La hacienda recibe visitas y, con su arquitectura
francesa ya centenaria, las remonta a los tiempos áureos
del café, desde la cosecha hasta el embarque en la estación
de trenes, pasando por todos los procesos intermedios.
Durante las dos horas que dura el recorrido, el visitante podrá
tener una idea real sobre como era el trabajo y la técnica
de aquella época, en la cual todo el transporte era efectuado
a lomo de burro, en carruajes o en carretas; en que la energía
eléctrica salía del vapor y de las ruedas hidráulicas;
y en la cual la mano de obra y todos los productos manufacturados
-como por ejemplo el hierro, el cemento y las tejas- eran importados
de Europa.
Las visitas se realizan con reserva anticipada y
en grupos de por lo menos 45 personas. Los precios son los siguientes:
Visita con merienda: R$ 25,00 por turista.
Visita con almuerzo: R$ 45,00 por turista.
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